Proteger tu información personal depende de unos hábitos simples y constantes. Sigue estos consejos para mantener tus cuentas, dispositivos y datos seguros.
Protege tus contraseñas y tus cuentas
Usa contraseñas robustas para cada sistema o equipo y cámbialas con regularidad. Nunca uses la misma contraseña en tus aplicaciones, tu correo electrónico y tus sitios web.
Protege tu red Wi-Fi en casa. Configura una contraseña robusta, cambia el nombre de la red y activa protocolos de seguridad como WPA3 o WPA2.
Actualiza las configuraciones predeterminadas de tu hardware y software. Los equipos suelen venir de fábrica con usuarios, contraseñas y configuraciones establecidas. Cambiar estos valores reduce el riesgo de accesos no autorizados.
Mantén tus dispositivos y software seguros
Instala un antivirus y mantenlo actualizado. Ningún antivirus detecta todo, pero los escaneos regulares te ayudan a identificar y eliminar amenazas en tu sistema.
Mantén actualizado tu sistema operativo y tus aplicaciones. Descarga e instala las actualizaciones de seguridad disponibles en cuanto salgan, para cerrar vulnerabilidades conocidas.
Descarga aplicaciones solo de fuentes oficiales. En tu celular o tablet, usa la tienda oficial de tu sistema operativo y revisa los permisos que pide una aplicación antes de instalarla.
Haz copias de seguridad de tus datos importantes con regularidad. Esto te permite recuperar tu sistema y tu información rápido después de una falla o un ataque de malware.
Protege todos los dispositivos conectados a internet. Configura contraseñas, códigos PIN u otras medidas de seguridad avanzadas, y desactiva los asistentes de voz cuando no los necesites, ya que pueden escuchar tus conversaciones de forma activa.
Navega con cuidado y evita fraudes
Navega de forma responsable. Verifica que los sitios web que visitas sean oficiales y, cuando puedas, escribe la dirección directamente en tu navegador. Cierra tus sesiones de trabajo o estudio cuando termines de usarlas.
Mantente alerta ante los ataques de ingeniería social. El phishing, el vishing y el smishing aumentan en épocas de miedo o incertidumbre. Confirma que cualquier mensaje, correo o llamada que recibas venga de una fuente confiable y verificada.